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¿Qué queremos en educación?

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La gran mayoría de los chilenos apoya al movimiento estudiantil, pero ¿qué es lo que están pidiendo los estudiantes? “Mejorar la educación” sería la respuesta más fácil –quien se puede oponer a eso– pero al entrar en detalle, parece que hay tantas respuestas distintas como personas que responden. “Fin al lucro”, “universidad gratis”, “terminar con las deudas” son las frases que más se repiten. Sin embargo el Movimiento tiene, en su página web, un decálogo de sus objetivos, los que –si me aguantan la lata– paso a analizar uno por uno.

01 Hoy, el acceso a la educación superior depende de si tienes $$ para el preu. Necesitamos acceso con equidad!

En verdad, existen muchas más barreras para entrar a la educación superior que solo el preuniversitario:

  1. La educación básica y media. Salvo contadas excepciones, los colegios que obtienen más de 500 puntos en la PSU cuestan, al mes, más que el salario mínimo.  Por otro lado, la subvención escolar, la que para casi todos los colegios públicos es su único ingreso, es de entre $50.000 y $60.000 mensuales por alumno. Es decir que los alumnos de colegios particulares cuentan con entre 3 y 4 veces más recursos para su educación, lo que se traduce en mejores profesores y mejor infraestructura.
  2. El entorno familiar. Está más que demostrado que factores como la educación de la madre y tener libros en la casa son factores que influye fuertemente en el rendimiento escolar. Por eso, si se intenta nivelar las oportunidades, el colegio debe suplir las carencias familiares de los niños mas vulnerables. Desde 2008 existe una subvención escolar preferencial que entrega un monto  de hasta $25.000 mensuales adicionales por cada alumno que esté entre el 40% más vulnerable. Así y todo, estos niños vulnerables tienen menos recursos para su educación que los más favorecidos.
  3. La educación preescolar. Esta es otra cosa que ya no está en discusión: la etapa más importante de la educación es la preescolar y en Chile es la que presenta mayores brechas en cobertura y calidad.

02 Necesitamos igualdad de oportunidades: menos del 10% de los estudiantes más pobres logran terminar una carrera.

Más allá del número —no he podido encontrar en ninguna parte un estudio que lo justifique— es claro que un estudiante de escasos recursos debería tener menos posibilidades de terminar una carrera. En primer lugar el déficit de su educación escolar lo pone en desventaja frente a sus compañeros de colegios particulares pagados. Y está también, obviamente, el factor económico.

La atención se ha centrado en lo costoso de las carreras, pero incluso si la universidad fuera gratis hay un costo que las familias más pobres no son capaces de asumir: el costo de oportunidad del estudiante. No se trata sólo de lo que le cuesta a la familia mantener a un miembro más que no produce ingresos, sino, justamente, de los ingresos que podría recibir este miembro si en vez de estudiar estuviera trabajando. Los estudios realizados la década pasada muestran que incluso las familias que están sobre la línea de la pobreza son vulnerables de caer en ella frente a un shock económico. La muerte, enfermedad o incluso la cesantía del jefe de hogar pueden hacer que un estudiante tenga que dejar la universidad para aportar ingresos a su familia. Más aún, aunque no se ha hecho el estudio, yo apostaría que en las familias de menores ingresos, si es que algún miembro asiste a la educación superior, son los hermanos menores, financiados en parte por los mayores.

¿Cuál de todos estos factores es el más importante? No lo sabemos. La deserción universitaria es un tema muy poco estudiado en Chile.

03 Los aranceles en Chile son los más caros del mundo y casi ninguna Universidad está en los ranking de calidad mundiales

Esto más que un objetivo es una afirmación. O más bien dos. La primera es falsa, pero por poco. De acuerdo a la OECD, Chile es es país en que la mayor parte de la proporción del gasto es aportada por las familias (80%) lo que implica un arancel promedio por alumno de aproximadamente US$5.100 anuales. Estados Unidos nos supera por mucho (US$ 7.250) y nos siguen el Reino Unido y Corea con alrededor de US$4.050. Pero si consideramos el gasto total en educación superior por alumno, es decir incluyendo el gasto público y de privados distintos a las familias, Chile está en el lugar 29. Esto último explica porque no hay ninguna universidad chilena esta entre las 200 mejores del mundo.

04 Exigimos regulación estatal: el lucro de las universidades es ilegal!

¿Es el lucro el problema? Se puede argumentar que las instituciones sin fin de lucro deberían cobrar menos, ya que no tienen que asegurar una utilidad a sus dueños. Sin embargo, los aranceles más altos para las 10 carreras con más demanda están en universidades tradicionales. Entonces, debe ser que la calidad es peor, ya que las utilidades no se reinvierten. Al mirar los distintos ranking existentes, la supuesta superioridad de las universidades públicas y no-lucrativas no se ve tan clara. Un estudio interesante es el de Rappaport, Benavente y Meller, que mide la calidad según cuanto ganan sus titulados. Ellos encuentran que, en general, las universidades privadas de la Región Metropolitana y V tienen mejores resultados que la ex sedes regionales de la Universidad de Chile.

Eso en la educación superior, los colegios particulares subvencionados —en su mayoría con fines de lucro— tienen mejor rendimiento que los municipalizados, incluso considerando las condiciones socioeconómicas de los alumnos.

05 Demandamos un real aporte estatal: Sólo un 16% del gasto total en educación superior es estatal. ¡El más bajo del mundo!

No sé si es el mas bajo del mundo, pero sí es el más bajo de la OECD. Sin embargo, hay que tener cuidado al aumentar el aporte a la educación superior, ya que si no se remueven las demás barreras que hay para llegar a ella, buena parte de esos recursos públicos irán a los que más tienen.

06 Hace 40 años el Estado invertía el doble en educación superior, siendo que hoy hay más del triple de estudiantes.

Eso ratifica que hace 40 años el sistema era aún más injusto que ahora. El estado favorecía sólo a una pequeña cantidad, la mayoría de los cuales no tenía problemas económicos.

07 ¡La “autoregulación” en educación superior sólo genera cesantes ilustrados… y grandes deudas!

¿Existen los cesantes ilustrados? ¡Por su puesto que sí! El título profesional no es —ni tiene por que serlo— un vale por un trabajo de por vida. No obstante, la tasa de desempleo entre los profesionales es mucho menor que entre los no profesionales.

No hay razones para pensar que en Chile haya un exceso de profesionales, sino más bien todo lo contrario. Distinto es resguardar la calidad de la formación que se entrega, de manera de asegurar que los egresados tengan las competencias necesarias para ejercer su profesión.

08 Los créditos bancarios hipotecan tu futuro: los estudiantes y sus familias necesitan apoyo, no deudas!

Este es el punto central ¿Cómo debe financiarse la educación superior? Dado que las personas con educación superior accederán, en general, a ingresos superiores a los del resto de la población ¿se les debe subsidiar?. Dicho de otro modo, el apoyo del estado a un estudiante ¿debería depender de su situación socio económica actual o futura?

La respuesta a estas preguntas no es simple ni tampoco técnica. Es valórica, política e ideológica, y debería concentrar las energías de esta crisis. Desgraciadamente la discusión tiende a irse por las ramas.

09 Consideran que no tenemos capacidad para participar en las decisiones, pero sí para endeudarnos. ¡Democratización ahora!

A mediados de los ’90 los estudiantes de la Universidad de Chile nos movilizamos para reformar los estatutos de la universidad de manera que, entre otras cosas, hubiera mayor participación de los estudiantes en la toma de decisiones. El proceso fue largo y solo en 2006 los nuevos Estatutos vieron la luz. En ellos se creó un Senado Universitario con participación (minoritaria) de los estudiantes. Desde entonces ninguna de las predicciones catastróficas de los académicos que rechazaban la idea se ha cumplido.

Los estudiantes son los más interesados en la calidad de la educación que reciben y, en la mayoría de las universidades, la única forma que tienen de lograr sus objetivos es mediante la movilización, la que tiene grandes costos para todos.

10 La ley prohibe a estudiantes y funcionarios participar en las decisiones de su institución. ¡Exigimos democracia!

No veo la diferencia con el anterior, parece que está sólo para completar el decálogo.

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Written by Enrique

22 agosto, 2011 a 14:06

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